TEJADO DE RECUERDO Y OLVIDO

Ya me he subido a mi tejado, es una de mis mayores debilidades, no soy una persona con un millón de vicios, pero eso sí, mi tejado es sagrado, no podría pasarme demasiados días sin subirme hasta aquí...

La vista es espectacular, estoy viendo uno de los mejores paisajes celestes de los últimos días, el cielo se va coloreando de un azul de tonalidades más oscuras y hay varias nubes que con el reflejo del sol del atardecer, primeramente se han teñido de rosa, y ahora se convierten en algodones anaranjados, para más tarde volverse otra vez rosados...
Hoy he subido, con la principal inteción de echarles un vistazo a mis queridas tejas, algunas están algo tocadas y no quisiera que se ajasen, aunque supongo que llegado el caso podría sustituirlas, pero es que me gustan así originales en toda su esencia... bueno, no lo pensaré más y trataré de conservarlas tal y como están... mientras duran vida y dulzura...
quién es? he visto a alguien... será el vecino, vaya pués sí!, tiene tantas plantas en su patio..., forman una imagen etérea, aunque ahora se han mustiado casi todas con este frío que seca tanto el ambiente... me gusta el mimo con que las cuida, se ve que es un amante de la naturaleza y de lo bello...

Me acurruco en mi manta, es mi manta de toda la vida, la tengo desde que era un guisante, me gusta, tiene un tacto y un olor peculiar, me trae tantos recuerdos... el cielo se está poniendo increíble... las nubes parecen haberse desteñido, y las brasas del sol al irse apagando ya me dejan ver la primera estrella, veo como centellea... ya son dos, son tantas allí afuera...me encanta observarlas y ver cómo la luna las acompaña cambiando su lilueta, hoy apenas se deja ver, todavía nos oculta sus perfiles...

Tarareo una canción......me imagino su melodía... casi puedo oírla... es mi canción, la que llevo dentro desde hace tiempo...
Que poco se necesita para ser feliz... en estos momentos me ubico en una etapa individual... y con mi cuerpo recostado sobre mis amigas las tejas, recuerdo aquellos días en que compartía este mi tejado con mi alma gemela que voló sin yo esperarlo junto a los pájaros que aquí anidan...
En el tejado del recuerdo y el olvido.

Me gusta observar desde mi tejado, es mi atalaya, allí siento seguridad, pero a veces también me gusta abandonar mi refugio, mezclarme, atrapar todas esas imágenes y palabras, empaparme de sentimientos y llevármelos conmigo a ... mi querido TEJADO.

Esquizo dijo
Mi alma creció en un tejado. Me ha encantado tu escrito.
30 Enero 2006 | 09:05 PM