AGUA DE MANANTIAL

Hoy, es un día mágico, siento en mis venas como brotan nuevos sentimientos, su fuerza, sus ganas, los sueños, las ilusiones.
El descanso me ha hecho bien, desde que te fuiste soy otra, ahora no quiero verte, me siento transformada, y sé que puedo prescindir de tus caricias, de tus miradas, de tus silencios, de tu bienestar fingido, ya no tengo miedo.
Miro desde mi tejado las nubes, el sol, las estrellas, la luna, y me siento bien, sonrío al viento y me devuelve la sonrisa, estos días que pensé que serían pesadillas, me han servido para encontrarme de nuevo, ahora las sensaciones recorren mi piel, desde las puntas de mis dedos hasta el último rincón de mi cuerpo.
Descansar para purificarme ha sido lo mejor que he hecho, ahora siento que algo nuevo me espera, nuevas experiencias y vivencias que harán que vuelva a florecer de entre los espinos, mis pétalos se abrirán entre ellos, brotando llenos de vida, mi frescura asomará al mundo, porque he vuelto, como un manantial fresco que reverbera entre cascadas de color, la frescura me desborda, me llena, me embriaga, y no me detendré porque soy arroyo joven, y quiero atravesar mis propios cauces, surcos inexplorados que abriré a mi paso, con fuerza pero acariciando cada momento porque ahora me toca a mi, es mi turno por fin.
Mi tejado se ha teñido de azul y naranja... no sé porque insistías tanto en que fuese blanco y negro, no hay punto de comparación... te digo adiós, desde hoy me he mudado al mundo del color.
Respiro brisa fresca desde mi tejado, los vientos soplan y me siento tranquila en sus suaves alas, yo me quedo aquí, respirando vida.

Me gusta observar desde mi tejado, es mi atalaya, allí siento seguridad, pero a veces también me gusta abandonar mi refugio, mezclarme, atrapar todas esas imágenes y palabras, empaparme de sentimientos y llevármelos conmigo a ... mi querido TEJADO.
